LA FELICIDAD ES OBLIGATORIA, EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL

LA FELICIDAD ES UN OBLIGATORIA,

EL SUFRIMIENTO ES OPCIONAL

La verdad es que esta historia puede haber empezado hace unos 13 Mil Millones de años y la primera bacteria probablemente apareció hace unos 3 millones quinientos mil años, al menos eso es lo que dicen los científicos.
Como dice Eduardo Punset, somos la última ola del océano cósmico, unos afortunados que actualmente aún podemos ver en nuestro cielo, las estrellas que nos son más cercanas, pero que podremos ver por poco, ya que el universo se encuentra sumido en una expansión brutal y todo se va alejando, es decir, las estrellas cada vez se alejan más de nosotros.
Todos seamos hijos de la misma fuente creadora y por ende que estamos fabricados de la misma materia y con las mismas estructuras, átomos, que a su vez están compuestos por electrones, protones y neutrones. Somos energía pero con conciencia y una envoltura de materia que nos facilita poder estar en este plano existencial, en el que nos encontramos.
Ramón de Campo Amor, decía “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Esta idea ya rondaba en versos de Shakespeare, Jorge Manrique e incluso Calderon de la Barca. Realmente la idea es mucho más antigua, ya que Epitecto, decía “No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que pensamos sobre lo que nos sucede”.
Realmente en este rollo que les voy a contar a ustedes esta tarde muchas de las ideas vienen de un periodo que duró unos ochocientos años y que cruzó nuestro planeta desde Oriente a Occidente y que podríamos denominar el “arte del buen vivir”. Lao Tse, buda, Confucio, Sócrates, Platón Aristóteles, Zenón de Citio, Epicteto, Marco Aurelio, Cicerón, Séneca.
Todas sus ideas nos son vendidas hoy con la máscara de la Psicología, trasmutando filosofía por ciencia, pero no nos van a engañar.

Antes de hablar de Alegría interna o lo que para mí es lo mismo, Felicidad, tendríamos que hablar de educación para la vida, tendríamos que hablar de lo inmensamente inútil que es al menos en un 99% el sufrimiento y tendríamos que hablar de aprender a desaprender.
Como explica Santandreu, los seres humanos tenemos un fallo primordial o fallo de fábrica, nuestro lenguaje habitual es prueba de ello.
Frases como
1. Este trabajo me pone frenético
2. Las críticas de mi hijo me han dejado hecho polvo
3. Juan me saca de mis casillas
No son ciertas, pero………………nos la creemos.
En realidad deberíamos escoger estos cambios…………….
1. Elijo que este trabajo me ponga frenético
2. Yo me hago polvo con las críticas de mi hijo
3. Me he convertido en alguien tan débil que dejo que hasta Juan me saque de mis casillas.
NOSOTROS NOS PROVOCAMOS LAS EMOCIONES Y LOS SENTIMIENTOS EN LO QUE SE TRANSFORMAN.
Estamos hablando de CREENCIAS IRRACIONALES. Llevo bastante tiempo dando conferencias y realizando sesiones de Coaching,  la gente se enfada cuando  les desmontas algunas de las creencias irracionales que más abundan.
Curiosamente son pensamientos que nos están haciendo daño. pero nos apegamos a esas creencias por alguna razón. Yo creo que esa razón es la comodidad. La cueva en la que estamos muy agustito, como cantaba el torero.
Las creencias irracionales son: Ideas Autopresionantes y Superexigencias, que deberíamos convertir en renuncias que simplifican la vida y por ideas que nos saquen presión.
Albert Ellis, uno de los padres de la psicología cognitiva, estableció una clasificación de todas las creencias irracionales que pueden existir, que son infinitas y las clasificó en tres grupos:
1. Debo hacer las cosas siempre bien
2. La gente me debe tratar bien
3. El mundo debe funcionar de forma correcta
Las creencias racionales son las que nos permiten disfrutar de la vida y se parecen mucho a estas aseveraciones:
1. Para ser Feliz no es necesario hacerlo TODO bien, sino con AMOR.
2. No necesitamos que TODO el mundo nos trate bien, TODO el tiempo.
3. El mundo nunca ha funcionado perfectamente y, pese a eso, mucha gente ha conseguido disfrutar de la vida, Yo también puedo hacerlo.
El sufrimiento es inútil. Buda, decía que el dolor no es erradicable, es consustancial a la vida, pero el sufrimiento es opcional.
Jordi Villaseca, nos cuenta que un día en casa de unos amigos, el niño pequeño de estos, pasó corriendo junto a una mesa y se golpeó en la espinilla. El niño comenzó a llorar y la madre corrió y palmeando en la mesa exclamó ¡ mesa mala, mesa mala¡.
También nos cuenta que un día estaba en el parque y una niña que estaba con unos patines, se cayó al suelo. La niña sin llegar a llorar, pero con una expresión de “puchero”, miró a su madre con expectación a la espera de que le decía, èsta. La madre le dijo Laura hija que bien te has caído has elegido, el césped en vez del asfalto, te has hecho un poco de daño pero has aprendido de ese error, verdad?. La niña fue lentamente trasmutando su rostro de pucherito a sonrisa, y a pesar de que se había hecho daño, comenzó de nuevo a patinar.
Epicteto, decía que las cosas que nos suceden no nos hacen daño, sino lo que pensamos sobre esas cosas que nos ocurren, es decir lo que decía Buda, el sufrimiento es opcional.
San Francisco de Asís, decía “Cada vez necesito menos cosas y las pocas cosas que necesito, las necesito poco”.
Pensemos en nuestras vidas, cuantas cosas necesitamos, cuanto apego tenemos por esas cosas, como sufrimos cuando las perdemos eh?.
En realidad si nos convertimos en vez de oyentes en esta charla en alumnos ganaríamos algo, pero si le damos una vuelta de tuerca más y pasamos a ser discípulos de las grandes enseñanzas, seríamos discípulos. Saben cuál es la diferencia?, los discípulos aplican lo que han comprendido.
Digo comprender porque es imposible aprender sin comprender. Y si lo aprendido no lo aplicamos nunca sabremos que podemos cambiar muchas cositas que no funcionan en nosotros.
Mi experiencia es que la vida es fácil, realmente la vida es un chollo si tienes la cabeza bien amueblada y una actitud mental correcta, porque no importan realmente las circunstancias sino lo que hacemos con ellas.
Darwin decía que después de haber estudiado a muchísimos animales, que no tenía ninguna duda de que en cierto modo eran felices, pues vivían en armonía con la naturaleza. Sin embargo siempre se preguntó porque el ser humano que es quien domina sobre las demás especies, no conseguía ser feliz. El mismo Darwin se contestaba, diciendo que el ser humano no es feliz porque vive de forma antinatural. NOS INVENTAMOS NECESIDADES QUE TERMINAN SIENDO PESADISIMAS CARGAS.
Nuestros sabios de todos los tiempos nos vienen a decir de una forma u otra que debemos vivir la vida como si fuera un juego de mesa, con otras palabras claro está. Filosóficamente hablando lo esencial, es lo esencial. El ser humano tiene unas necesidades básicas, comer, beber, alguna cosilla más, amar la vida y amar a los demás. Es decir en todo proceso lo importante es el proceso, no el resultado, sino la diversión del momento.
Rafael Santandreu, Psicologo español muy reconocido, nos cuenta la historia de su amigo Pere, que ante una crisis muy gorda optó por irse a un monasterio del Hymalaya a hacer un retiro budista. Una aventura carísima. El Maestro Wangchen de 80 años le dió una lección que no olvidaría en su vida…(contar)……….le puso en una situación difícil para que pudiera experimentar, la paz interior al margen de las adversidades del entorno.
Ejemplo.
Una vez un caminante, iba por la montaña y vió a un pastor con su rebaño de ovejas. Como tenía mucho tiempo, se acercó a hablar con el y después de saludarle, le preguntó que tiempo vamos a tener hoy?, el pastor le contestó, sin duda el tiempo que más me gusta.
El caminante, se quedo sorprendido y le dijo, ¿Cómo demonios sabe que hará el tiempo de su gusto?
El pastor mostrando sabiduría propia de la gente sencilla, contestó……. Amigo mío, como hace tiempo que averigüé que no siempre obtengo lo que quiero, he aprendido a apreciar lo que tengo. Por eso sé que hoy hará un tiempo estupendo.
En análisis transaccional, la psicología nos dice que todos tenemos en nuestro interior a un niño, un padre y un adulto, el niño y el padre deben estar en perfecto equilibrio. El adulto es otra cosa, es el modulador, es quien en definitiva insta a ese equilibrio.
En el camino de la búsqueda de la Felicidad, hay un paso importante, es el de aceptarnos a nosotros mismos y estar dispuestos a modificar nuestras malas actitudes.
Tenemos que saber que el Universo se halla en constante transformación, transformación perpetua, como las olas y las mareas del mar. La vida es constante cambio. Los seres humanos somos hijos de la naturaleza y por ello estamos hechos para disfrutar de ese ritmo.
La palabra alegría deriva del latín alecris. Es un sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores. Palabras, gestos o actos con que se expresa el júbilo. La alegría es uno de los tantos sentimientos que experimenta el ser humano en la vida.
Es un estado interior, fresco y luminoso, generador de bienestar general, altos niveles de energía, y una poderosa disposición. La alegría es un sentimiento o valor, la acción constructiva, que puede ser percibida en toda persona, siendo así que quien la experimenta, la revela en su apariencia, lenguaje, decisiones y actos.

Cuando Helena me pidió que hablase sobre Alegría Interna, inmediatamente sabría que terminaría hablando de Felicidad, pues la verdad es que no se me ocurre un estado anímico, en el que nuestro interior sea luminoso, fresco, generador de bienestar general, altos niveles de energía y una poderosa disposición que no guarde intima relación con ser feliz.
Pero ahondando un poco más en el concepto de felicidad,
Séneca decía que…………… en su ‘De vita beata’, “todos los hombres, hermano Galión, quieren vivir felizmente. Aspiramos a ser felices y para ello intentamos descubrir qué es. Sin embargo, cada persona posee una respuesta, una definición de felicidad diferente, y es precisamente esa disparidad de opiniones ante una cuestión tan trascendental en la existencia del ser humano una de las razones de la aparición de la ética en la antigua Grecia.
Buda decía…………… “No hay un camino a la felicidad: la felicidad es el camino.”
Si preguntase a cualquiera de ustedes, ¿Qué es la felicidad?, todos y cada uno de ustedes me podrían dar una definición distinta y todas ellas serían correctas para el que las dijo. El problema se suscita cuando me pregunten donde esta la felicidad y como se busca.
Yo tendría que decir que la felicidad está dentro de cada uno. Pero la mera pregunta implicaría un pensamiento erróneo.
Las causas están dentro, no afuera. Si estuvieran afuera, a todos nos afectaría de la misma forma. Así que cuando observamos, que cada uno tiene una idea diferente de la felicidad, llegamos a la conclusión de que no se debe a las causas, sino a lo que pensamos sobre las causas.
Definitivamente, la alegría y la tristeza son estados de ánimo, y no tienen por qué guardar una relación directa con la felicidad o con la infelicidad.
Uno puede ser infeliz y estar alegre o contento en un determinado momento, como también puede ser feliz y estar triste en un determinado momento.
La felicidad es un estado de paz interior.
La pregunta sobre la felicidad es esencial en el surgimiento de la ética en la antigua Grecia. Los filósofos encontraron respuestas muy diferentes, lo cual demuestra que, como decía Aristóteles, todos estamos de acuerdo en que queremos ser felices, pero en cuanto intentamos aclarar cómo podemos serlo empiezan las discrepancias. En la filosofía griega clásica hay tres posturas:
• Ser feliz es conocerse a sí mismo y autorrealizarse. Es el eudemonismo que propugnaba Aristóteles. Platón podría estar incluido en esta forma de pensar, si bien el fin de la felicidad está en la vida posterior a la muerte.
• Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie, como propugnaban los cínicos y los estoicos.
• Ser feliz por tanto es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico, es decir lo más cercano al hedonismo propugnado por Epicuro.
Existen también otras muchas escuelas filosóficas que han trabajado el tema de felicidad individual en otros términos. A saber:
• el epicureísmo entiende la felicidad como autosuficiencia en el placer moderado;
• los estoicos piensan la felicidad como fortaleza en la aceptación de una existencia determinada, es el dejarse llevar por los acontecimientos cuando no dependen de nosotros.
• racionalistas como Leibniz defienden la felicidad como adecuación de la voluntad humana a la realidad.
• utilitaristas como John Stuart Mill defienden un concepto de felicidad como satisfacción de los placeres superiores;
• para algunos autores del New Thought, la felicidad es una actitud mental que el hombre puede asumir conscientemente, es decir, es una decisión. La idea de que la felicidad sea una decisión se basa, para ellos, en el hecho de que el individuo busca muchas formas de encontrar esa felicidad en muchos aspectos, y aun así, parece esquiva para la mayoría de las personas. Al descubrir que existen seres felices e infelices en todas las diversas condiciones socioeconómicas, geográficas, de edad, religión, sexo, estados mentales (hay personas con problemas mentales que a pesar de ello son realmente felices), estos pensadores concluyen que cuando el individuo decide aceptar su condición y su pasado, y asumir la vida tal como es en ese momento y construir su vida a partir de aquellos preceptos, es entonces realmente feliz.
• para filósofos y corrientes que siguen el pensamiento de Nietzsche, el ser humano no fue concebido para la felicidad, sino que está destinado a sufrir. No obstante, terminaría sus días después de toda una vida negando la existencia de Dios o de un Creador, diciendo……..”Dios ha muerto”.
Después de esta charla, creo que no queda lugar a dudas:
1. La Felicidad se encuentra en cada uno de nosotros.
2. La forma de encontrarla descansa sobre un hecho incontestable, conocerse a uno mismo y aceptarse, para poder realizar los cambios oportunos.
3. Interpretar correctamente las eventualidades que nos suceden.
4. Tomar la responsabilidad de nuestra vida y aceptar las consecuencias de nuestros actos y decisiones.
Sabremos que somos felices cuando sintamos esa alegría interna ineludible de un estado de paz interior, que no es otra cosa que vivir en armonía con el entorno.